Llega ya el otoño y con ella no sólo la caída de las hojas de los árboles, sino también de nuestro propio cabello. Es algo normal y hasta recomendable, ya que nuestro sabio cuerpo desecha aquello que ya ha estado usando y detecta como consumido y dañado (por la exposición al sol, excesivo calor, haber estado mojado/sudado bastantes horas al día, muchos días a la semana,…). Es una pervivencia de nuestra etapa como hombre-mono, si tenemos mascotas podremos comprobar éste hecho ya que ellas también como animalitos que son, a la llegada del otoño mudan el pelaje, plumas, escamas de la piel, …

El problema surge cuando la cantidad de pelo perdido es excesiva o se da de manera ininterrumpida durante todo el año. En ese caso habrá que buscar otras causas que pueden estar agravando esta caída capilar y que puede ser una causa hormonal, estrés, realización de intenso ejercicio físico, alimentación inadecuada (dieta muy severa, o “comida basura” abundante) e incluso factores genéticos (si ha habido problemas de alopecia en nuestros padres y abuelos, antes de que cumplieran 30 años).

De acuerdo con la directora de las Clínicas “Corporación Capilar” en España, Emma Hermida, una de las principales causas de alopecia es que la ajetreada vida que llevamos hace que nuestro cuerpo produzca cortisoles –conocida como hormona “antiestrés” –, aumentando nuestros niveles de insulina que nos reclaman productos ricos en hidratos de carbono (bollería que si además es industrial es fatal por su contenido de grasas malas añadidas, patatas fritas y snacks, golosinas, etc) que acaban afectando a la salud de nuestro cabello.

Debemos recordar que el pelo está formado por proteínas, así que es precisamente un aporte de proteínas, sales minerales (zinc para reparar daños en pelos “estropajo”, azufre para fortalecerlos, hierro para oxigenarlo y junto con el cobre y selenio para mantener su coloración produciendo melanina …) y vitaminas variadas el que favorecerá que nuestro pelo siga luciendo sano, brillante, fuerte y denso.

Así, la vitamina A –que en nuestra piel combate los daños de los radicales libres de los rayos del sol– favorece la generación de sebo en nuestro cuero cabelludo, evitando problemas de caspa, caída del cabello y deshidratación del pelo. Pero ojo, una cantidad excesiva de esta vitamina también causa la caída del cabello.

Por su parte, las vitaminas del grupo B son esenciales e imprescindibles para la correcta salud de nuestro cabello. Presentes en los cereales integrales (germen de trigo, levadura de cerveza, …), vísceras de animales (ganado, aves y pescado) y en la yema de los huevos; en este grupo de vitaminas se encuentran elementos tan nombrados como la Biotina (vitamina B8), el pantenol (vitamina B5) y el ácido nicotínico (vitamina B3), entre otras. Este conjunto de vitaminas del grupo B fomentan la creación de hemoglobina que ayuda a que el oxígeno se reparta por todas las células de nuestro cuerpo, así como la segregación de enzimas y queratina que favorecen el buen aspecto del pelo.

Las vitaminas del grupo C fomentan la producción de colágeno, que lo mantiene fuerte y resistente, mientras que las vitaminas del grupo E ayudan en la renovación capilar, si te gusta cuidarte tambien podras leer alimentos para sentirte guapa

Podrás Encontrar complementos que te ayuden en la sección cuidado capilar.

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Farmacéutico, Diplomado en Sanidad, Licenciado en Universidad de Salamanca en 2004, Diplomado en sanidad 2012, Especialista en farmacia comunitaria. Titular de la Farmacia LE-234-F situada en Palanquinos - Leon.

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