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El Pack Doble Limpieza de Sensilis está diseñado para realizar una limpieza facial profunda y respetuosa, ideal para todo tipo de pieles, incluidas las pieles sensibles y reactivas. Compuesto por una mousse limpiadora suave de 200ml y un bálsamo desmaquillante de 25ml, este sistema de limpieza en dos pasos elimina eficazmente impurezas, maquillaje y partículas contaminantes sin agredir la barrera cutánea.
Esta rutina ayuda a mantener una piel limpia, equilibrada y preparada para absorber mejor los tratamientos posteriores. Es un imprescindible en el cuidado diario del rostro para quienes buscan una higiene facial profesional desde casa.
La fórmula del pack Sensilis Doble Limpieza combina activos suaves y efectivos:
La mousse ofrece una textura ligera con una espuma cremosa que limpia sin fricción. El bálsamo, por su parte, se transforma en leche al contacto con el agua, facilitando su retirada sin dejar residuo graso.
Desde un punto de vista farmacéutico, este pack de doble limpieza es una elección inteligente para quienes buscan una higiene facial respetuosa y eficaz. La limpieza facial es el primer paso imprescindible en cualquier rutina de cuidado, especialmente en pieles expuestas a agentes externos como maquillaje, contaminación o estrés oxidativo ambiental.
Este sistema de dos pasos garantiza una limpieza profunda sin dañar la barrera cutánea, respetando las necesidades específicas de pieles sensibles. El uso de ingredientes calmantes como el agua de manzanilla y la glicerina vegetal lo hacen muy bien tolerado, incluso en pieles reactivas.
Recomendamos este producto a pacientes que buscan reforzar su rutina de cuidado facial y minimizar problemas como sequedad, sensibilidad o brotes inflamatorios por acumulación de residuos cosméticos. Su uso constante mejora notablemente la textura y luminosidad del rostro.
Incluye dos pasos para la limpieza facial: una Mousse Limpiadora de 200 ml y un Bálsamo de 25 ml. Están pensados para usar en rutina de doble limpieza, especialmente cuando llevas maquillaje o protector solar.
La doble limpieza es una técnica en dos pasos: primero se retiran maquillaje, protector solar y suciedad liposoluble; después se limpia la piel con un limpiador acuoso para eliminar restos y dejar el rostro preparado para el tratamiento.
Primero se utiliza el bálsamo para disolver maquillaje y filtros solares. Después, se aplica la mousse para limpiar en profundidad y retirar cualquier residuo, dejando la piel confortable.
Con la piel seca, toma una pequeña cantidad, masajea suavemente por rostro y, si lo toleras, cuello. Emulsiona con un poco de agua y aclara. Si prefieres, puedes retirar con una muselina o toalla suave y después aclarar.
Con el rostro húmedo, aplica 1–2 pulsaciones, masajea unos segundos y aclara con agua tibia. Seca con toques, sin frotar, para respetar la barrera cutánea.
Normalmente se recomienda por la noche para retirar maquillaje, polución y protector solar. Por la mañana, muchas personas optan solo por la mousse (o una limpieza suave), según su tipo de piel.
Sí, la combinación de bálsamo + mousse está orientada a retirar maquillaje y después limpiar el rostro. El bálsamo ayuda a disolver productos resistentes y la mousse completa la limpieza.
En una rutina de doble limpieza, el primer paso (bálsamo) suele facilitar la retirada de protectores solares y fórmulas de larga duración. Aun así, ajusta el masaje y el aclarado según cómo se sienta tu piel.
Muchas personas usan bálsamos para desmaquillar ojos, pero la tolerancia es individual. Evita el contacto directo con el interior del ojo y, si notas escozor, retira con abundante agua y usa un producto específico.
Puede encajar en piel sensible si la fórmula resulta bien tolerada, pero no todas las pieles reaccionan igual. Revisa el INCI del envase y haz una prueba en una zona pequeña si tu piel se irrita con facilidad.
La doble limpieza puede ayudar a retirar sebo, protector solar y maquillaje sin necesidad de frotar. Ajusta la cantidad de producto y evita el exceso de limpieza para no resecar.
Sí puede serlo si tras la limpieza aplicas hidratación. Mantén el agua tibia (no caliente) y evita prolongar el masaje. Si notas tirantez, reduce la frecuencia de doble limpieza.
La limpieza suave y completa puede ser útil, especialmente si usas SPF y maquillaje. Si estás en tratamiento dermatológico, elige una rutina no agresiva y consulta con tu profesional si tienes dudas.
Sí, la limpieza es compatible con rutinas con retinoides o exfoliantes, pero conviene ser más delicado para evitar irritación. Prioriza una limpieza suave y una buena hidratación posterior.
Como orientación: una cantidad pequeña de bálsamo (del tamaño de un guisante grande) y 1–2 pulsaciones de mousse suelen ser suficientes. Ajusta según maquillaje y necesidad.
Con 20–40 segundos de masaje suave suele bastar. La clave es no frotar fuerte y emulsionar correctamente con agua antes de aclarar.
Ambas opciones pueden funcionar. El aclarado con agua es práctico; la muselina puede ayudar a retirar mejor el producto si eres sensible a los residuos. Lo importante es hacerlo con suavidad.
No. La mousse limpia; el tónico es opcional y se usa para aportar confort o activos ligeros. Tras la limpieza, lo más importante es hidratar y aplicar tu tratamiento habitual.
Sí, especialmente por la mañana o por la noche si no llevas maquillaje ni SPF resistente. Si notas que quedan restos, añade el bálsamo como primer paso.
Ambos son primeros pasos lipídicos que ayudan a disolver maquillaje y protector solar. El bálsamo suele tener textura sólida/cremosa que se funde con el calor; el aceite es líquido. La elección depende de preferencias y tolerancia.
Una limpieza adecuada puede reducir la acumulación de sebo y residuos, lo que mejora el aspecto de poros congestionados. No obstante, los poros no “se cierran” de forma permanente; para resultados, combina con una rutina adecuada.
Si se emulsiona y aclara bien, normalmente no debería. Si notas película, reduce la cantidad de bálsamo, emulsiona más tiempo con agua y asegúrate de completar con la mousse.
Aclara de inmediato con abundante agua, suspende el uso y revisa ingredientes. Si la irritación persiste, consulta con un profesional sanitario. En piel reactiva, siempre conviene introducir productos poco a poco.
La limpieza facial suele ser segura, pero cada caso es distinto. Ante dudas, revisa el etiquetado y consulta con tu médico o farmacéutico, especialmente si tienes la piel muy sensible.
Sí, la doble limpieza es una técnica válida para cualquier persona. Si te afeitas, limpia con suavidad y aplica un producto calmante e hidratante después.
No hay una edad única. Puede ser útil en adolescentes o adultos si usan protector solar, maquillaje o viven en entornos con polución. Lo importante es que la limpieza no sea agresiva.
Depende de la frecuencia y cantidad utilizada. Como referencia, 200 ml de mousse puede durar varias semanas o meses; el bálsamo de 25 ml es un formato más pequeño, ideal para probar o viajar.
Guárdalos bien cerrados, lejos de calor y luz directa. Evita que entre agua en el envase del bálsamo para mantener la higiene del producto.
Sí. El tamaño del bálsamo (25 ml) es práctico para neceser y viaje, y la mousse de 200 ml cubre el uso diario en casa. Si viajas en avión, revisa las normas de líquidos de tu aerolínea.
Los ingredientes y el modo de empleo exacto aparecen en el envase y, habitualmente, en la ficha del producto del fabricante o del punto de venta. Consultarlos es la mejor forma de confirmar compatibilidades y posibles alérgenos.