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El champú Okara Silver de René Furterer está formulado especialmente para neutralizar los reflejos amarillos no deseados que aparecen en cabellos blancos, grises o decolorados. Gracias a sus pigmentos violetas y su composición rica en extracto natural de Okara, este tratamiento capilar corrige el tono del cabello, aporta brillo plateado y fortalece la fibra capilar desde la raíz.
Se trata de un champú matizador sin siliconas que limpia con suavidad, protege el cuero cabelludo y respeta el equilibrio natural del cabello sensibilizado o químicamente tratado.
La fórmula del René Furterer Okara Silver combina tecnología profesional y activos de origen natural. Sus principales componentes son:
Esta combinación de ingredientes permite cuidar el color del cabello, mantener la hidratación capilar y ofrecer resultados visibles desde el primer uso.
Desde el punto de vista farmacéutico, el champú Okara Silver 500ml es una elección de alta eficacia para personas con cabellos blancos, grises o rubios fríos que desean mantener el color sin reflejos indeseados. Su acción matizadora profesional ofrece una solución efectiva y segura gracias al uso de pigmentos violetas de origen vegetal y una base lavante suave.
Lo más destacado es la inclusión del extracto de Okara, un componente clave para regenerar el cabello dañado por procesos químicos como la decoloración. Además, su presentación en formato de 500 ml proporciona un excelente rendimiento y una buena relación calidad-precio, ideal tanto para uso doméstico como profesional.
Recomendado como parte de una rutina capilar específica para cabellos canosos o rubios fríos, se puede combinar con mascarillas reparadoras y protectores térmicos para una rutina completa. Apto para personas que siguen rutinas de cuidado capilar sin siliconas ni parabenos.
Está diseñado para limpiar y, a la vez, neutralizar los reflejos amarillos indeseados en cabellos grises, blancos y rubios muy claros/platino, ayudando a mantener un tono más frío y luminoso. Es un champú “violeta” de mantenimiento: corrige el matiz sin necesidad de teñir el cabello.
Se recomienda especialmente para canas (cabello gris o blanco) y rubios muy claros, rubio ceniza o rubio platino que tienden a amarillear con el tiempo. En tonos oscuros no suele aportar beneficio y, en cabellos con mechas muy claras, actúa solo sobre las zonas aclaradas.
No está pensado para teñir, sino para matizar. Los pigmentos violetas se depositan de forma superficial para contrarrestar el amarillo, aportando un efecto de “tono frío” temporal. Con el lavado y el uso normal, el matiz se va atenuando; por eso se utiliza como mantenimiento 1–2 veces por semana.
Aplica sobre el cabello húmedo, emulsiona hasta crear espuma y deja actuar unos minutos antes de aclarar. Después, aclara abundantemente. Para un resultado uniforme, reparte bien el producto (especialmente en zonas más amarillas) y finaliza con acondicionador o mascarilla si tu cabello es seco.
En general, se deja actuar de 2 a 3 minutos. Si necesitas una corrección más intensa, puede dejarse algo más de tiempo, siempre controlando el resultado para evitar un tono violáceo temporal. Tras el tiempo de exposición, aclara muy bien para eliminar el exceso de pigmento.
Lo habitual es usarlo 1 a 2 veces por semana, alternándolo con tu champú habitual. Un uso excesivo puede sobrecargar de pigmento y resecar en algunos cabellos, especialmente si ya son porosos. La clave es ajustar la frecuencia según el nivel de amarilleo y cómo notes el cabello.
No suele ser necesario. Para la mayoría de casos, 1–2 usos semanales es suficiente. Si el amarilleo es muy marcado, puedes aumentar temporalmente la frecuencia (por ejemplo, 2–3 usos semanales) y volver después a mantenimiento. Si notas sequedad, reduce la frecuencia y refuerza la hidratación.
Sí, está orientado a rubios muy claros, platino y mechas frías. Matiza las zonas aclaradas que amarillean con el tiempo (por agua, sol, calor o contaminación). En cabellos decolorados, que suelen ser más porosos, conviene controlar el tiempo de exposición y acompañar con un tratamiento nutritivo.
Puede utilizarse como mantenimiento del tono en rubios fríos teñidos o con matiz ceniza, especialmente si tienden a amarillear entre visitas a la peluquería. Aun así, el resultado depende del color base y de la porosidad. Si tu tinte es cálido/dorado, puede enfriar el reflejo más de lo deseado.
Además de neutralizar el amarillo, está formulado para dejar el cabello más luminoso y con reflejos fríos más visibles. En canas y blancos, el objetivo es un aspecto más limpio y brillante. Para maximizar el brillo, combina con un acondicionador y limita el uso de calor sin protector térmico.
El champú anti-amarilleo incorpora pigmentos violetas/azules que compensan ópticamente los reflejos amarillos. Un champú normal limpia sin corregir el matiz. Por eso, los champús morados se usan de forma puntual como mantenimiento del tono, no necesariamente en cada lavado, especialmente en cabellos claros o canosos.
Se basa en la teoría del color: el violeta es el color opuesto al amarillo en la rueda cromática. Al depositarse sobre el cabello, reduce visualmente el amarilleo y deja un reflejo más frío. No “borra” el color químicamente; lo corrige de forma óptica y temporal mientras el pigmento permanece.
Si se deja demasiado tiempo o se usa con demasiada frecuencia, puede aparecer un reflejo violáceo temporal, sobre todo en cabellos muy porosos o decolorados. Suele desaparecer con 1–2 lavados con champú normal. Para evitarlo, respeta tiempos de exposición moderados y alterna con tu rutina habitual.
En general, muchas personas con cuero cabelludo normal lo toleran bien, pero la sensibilidad depende de cada caso. Si sueles reaccionar a perfumes o tensioactivos, revisa el INCI y haz una prueba de uso (por ejemplo, un primer lavado corto). Si notas picor persistente, alterna con un champú más suave o consulta.
Según listados de ingredientes (INCI) disponibles en comercios, incluye tensioactivos como Sodium Laureth Sulfate. Esto puede ayudar a limpiar y arrastrar depósitos que amarillean, pero también puede resultar más limpiador en cabellos secos o tratados. Si buscas una opción sin sulfatos, conviene valorar alternativas.
Depende de tu versión del método y de cómo toleres los tensioactivos. Si sigues un método curly estricto o tu cabello es muy seco, úsalo solo como champú de matización ocasional y compensa con un acondicionador/mascarilla nutritiva. Observa cómo responde tu rizo y ajusta la frecuencia.
Puede variar según el tipo de tratamiento y las recomendaciones del profesional. Los champús matizadores suelen ser más limpiadores y algunos tratamientos piden fórmulas específicas. Si tu alisado/queratina requiere champú sin sulfatos, confirma el INCI antes de usarlo o consulta a tu peluquero para no comprometer la duración.
Con una aplicación suele ser suficiente. Utiliza una cantidad acorde a la longitud y densidad del cabello (una nuez pequeña para corto/medio; algo más para melenas). Lo importante es repartirlo bien y emulsionar con agua para que el pigmento se distribuya de forma uniforme, evitando concentraciones en zonas.
Puedes usarlo como único champú en ese lavado, o bien hacer un primer lavado con champú normal y un segundo con Okara Silver si hay acumulación de producto o amarilleo resistente. Si tu cabello es muy seco, a menudo funciona mejor usarlo como segundo lavado corto y terminar con acondicionador.
El matiz suele notarse desde el primer uso: el reflejo amarillo se reduce y el tono se ve más frío. La intensidad depende del tiempo de exposición y de la porosidad del cabello. Para un mantenimiento estable, úsalo de forma regular (1–2 veces/semana) y evita factores que aumentan el amarilleo (calor, sol, agua dura).
Puede ayudar a compensar el amarilleo visible, pero si la causa es externa (agua dura, cloro, metales), conviene combinar con medidas preventivas: enjuagar tras piscina, usar gorro, instalar filtro o usar un champú quelante de forma puntual. El champú violeta corrige el matiz; la prevención reduce que reaparezca.
Sí, pero conviene no “duplicar” pigmento en exceso. Si ya usas mascarilla violeta, quizá baste con alternar: champú violeta + mascarilla hidratante, o champú normal + mascarilla violeta. Si combinas ambos, reduce el tiempo de exposición y observa si aparece reflejo lila temporal.
Su función principal es neutralizar el amarillo mientras limpia, pero la sensorialidad final puede ser de cabello más suave y flexible. Aun así, los cabellos canosos o decolorados suelen necesitar hidratación extra. Para evitar sensación áspera, acompáñalo con acondicionador o mascarilla nutritiva en cada lavado.
En cabello fino suele funcionar bien si se aclara correctamente y no se excede la cantidad. Para evitar que pese, aplica solo la dosis necesaria, emulsiona con suficiente agua y aclara muy bien. Si usas productos de styling, un lavado previo con champú habitual puede mejorar el resultado al eliminar residuos.
Reduce la frecuencia (por ejemplo, una vez por semana), acorta el tiempo de exposición y refuerza el acondicionamiento. Añade una mascarilla hidratante 1–2 veces por semana y usa protector térmico. Si el agua de tu zona es muy dura, un quelante puntual puede mejorar la textura y reducir el amarilleo sin abusar del matizador.
Acorta el tiempo de exposición y espacia el uso. Puedes alternarlo con un champú suave e hidratante para recuperar luminosidad. Si tu objetivo es un rubio más cálido, quizá te convenga un matizador menos intenso o un producto específico para reflejos dorados. El objetivo del violeta es enfriar el tono, no aportar calidez.
Aclara con agua abundante hasta que el agua salga clara y el cabello se sienta limpio. Presta atención a la nuca, raíces y laterales, donde suelen quedar restos. Si tu cabello es muy poroso, un aclarado más largo y un acondicionador al final ayudan a sellar la cutícula y evitar sensación áspera.
Depende del largo del cabello y de la frecuencia de uso. Como se utiliza normalmente 1–2 veces por semana y con una sola aplicación, el envase de 500 ml suele durar varios meses en la mayoría de rutinas domésticas. Para optimizarlo, ajusta la dosis y emulsiona con agua en lugar de aplicar demasiado producto.
Evita el contacto con los ojos y aclara inmediatamente si ocurre. No lo uses sobre cuero cabelludo irritado o con heridas sin consejo profesional. Si estás embarazada, en lactancia o tienes antecedentes de sensibilidad a cosméticos, revisa el INCI y consulta si tienes dudas. Si aparece irritación persistente, suspende el uso.
No sustituye un matiz profesional cuando hay que corregir bases complejas, bandas o decoloraciones desiguales. Es un mantenimiento para conservar un tono frío entre visitas y para neutralizar amarilleo superficial. Si necesitas una corrección intensa o un cambio de tono, lo más eficaz sigue siendo un servicio de coloración/matiz en salón.