Es verdad que es una crema y no un gel, pero no se siente pesada. En invierno seguramente me venga genial. Deja la piel muy jugosa pero sin pasarse.
Si buscas una crema ligera que haga su trabajo y que te deje la piel suavecita, es esta. Huele suave y al ponértela notas la piel calmadísima. Un acierto seguro.
Tengo la piel mixta y odiaba las cremas, pero esta es la caña. Hidrata un montón sin dejar brillos raros ni sensación grasa. ¡Fichada para mi rutina!
Al principio parece densa, pero ojo, se funde en la piel en un segundo. Es súper gustosa y nada pegajosa, cosa que agradezco con el calor. Repetiré sin dudar.
Por usar demasiado retinol tenía la piel fatal, pero esta crema me la ha rescatado. Calma, repara y no pica nada. Si tienes la piel sensible, pruébala ya.
No es un tratamiento antiacné, pero la propolis ayuda a que los granitos se curen antes y salgan menos. La noto súper reparadora. ¡Un must!
La mayoría de cremas me engrasan, pero esta es ligera de verdad. Se absorbe tan rápido que te puedes maquillar casi al momento. ¡Chapeau!
Tengo la piel seca y me la ponía solo de noche. Me deja la piel súper confortable, como con un escudo. ¡Ya no puedo vivir sin ella!
Soy de piel normal a mixta y en verano sudo muchísimo. Esta crema es perfecta porque hidrata sin ser un mazacote. ¡No la cambio!
Mi piel con tendencia a irritarse ha mejorado un montón desde que la uso. Siento que me calma la cara y me baja la inflamación de los granitos. ¡Me tiene loca!