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Axis-Y Biome Resetting Moringa Cleansing Oil Aceite Limpiador 200ml es un aceite limpiador facial coreano de uso diario formulado para retirar maquillaje, protector solar e impurezas en un solo paso, respetando la barrera cutánea. Gracias al aceite de moringa y a su Special Biome Blend de probióticos y prebióticos, ayuda a equilibrar el microbioma de la piel, dejar la piel más limpia, suave y con un aspecto luminoso.
Es un aceite desmaquillante ligero y de fácil emulsión que elimina maquillaje resistente al agua, exceso de sebo y partículas de contaminación, sin dejar sensación grasa ni tirantez. Está indicado para piel normal, piel mixta, piel grasa e incluso piel sensible que busca una limpieza profunda pero respetuosa con la barrera de hidratación natural.
Para aprovechar todos los beneficios de Axis-Y Biome Resetting Moringa Cleansing Oil como primer paso de la doble limpieza facial, sigue esta guía de uso paso a paso:
Puede utilizarse mañana y noche. En pieles muy grasas u obstruidas, su uso diario ayuda a reducir la congestión de poros y a mejorar la textura de la piel con el tiempo.
La eficacia de Axis-Y Biome Resetting Moringa Cleansing Oil se basa en una fórmula rica en aceites nutritivos, antioxidantes y fermentos:
Ethylhexyl Palmitate, Isopropyl Palmitate, Sorbeth-30 Tetraoleate, Isohexadecane, Caprylic/Capric Triglyceride, Propylene Glycol Dicaprylate/Dicaprate, Isododecane, Ethylhexyl Pelargonate, Moringa Oleifera Seed Oil, Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil, Hippophae Rhamnoides Fruit Oil, Calendula Officinalis Flower Oil, Glycine Soja (Soybean) Oil, Retinol,
Es un aceite limpiador pensado para retirar maquillaje, protector solar, sebo y suciedad acumulada durante el día. Se usa normalmente como primer paso de la doble limpieza, antes de un limpiador en gel o espuma.
Un aceite limpiador disuelve bien sustancias “oleosas” (maquillaje resistente, filtro solar, exceso de grasa). Al emulsionarlo con agua, se transforma en una textura lechosa que facilita el aclarado.
Con las manos secas, aplica 2–3 pulsaciones sobre el rostro seco. Masajea 30–60 segundos, añade un poco de agua para emulsionar (se vuelve lechoso) y aclara. Después, continúa con tu limpiador habitual (segundo paso).
Si llevas maquillaje o SPF, lo ideal es completar con un segundo limpiador para asegurar una limpieza completa. Si no has usado maquillaje ni protector solar y tu piel lo tolera bien, podrías usarlo solo, pero muchas rutinas funcionan mejor con doble limpieza.
En general, los aceites limpiadores pueden encajar en piel grasa porque ayudan a retirar sebo y SPF sin fricción. Aun así, cada piel reacciona distinto: si tienes tendencia a comedones, introduce el producto de forma gradual y observa la respuesta.
Puede ser una opción suave porque limpia sin arrastrar en exceso. Si tu piel es reactiva, revisa el INCI del envase, evita el contorno si te irrita y haz una prueba de parche antes de usarlo en todo el rostro.
Depende de la tolerancia individual y de la fórmula. Lo más prudente es evitar la línea de agua y, si desmaquillas ojos, hacerlo con poca cantidad, masaje suave y aclarado abundante. Si notas escozor, reserva el producto para rostro.
Los aceites limpiadores suelen ser muy eficaces con maquillaje y SPF de larga duración. Para waterproof intenso, masajea un poco más, emulsiona bien y repite en zonas puntuales si hace falta.
Cuando añades agua, el aceite pasa de transparente/oleoso a una textura más lechosa. Ese paso ayuda a que se aclare mejor y a reducir la sensación grasa.
Si se emulsiona y aclara correctamente, normalmente no. Si notas película, suele deberse a poca emulsión, aclarado insuficiente o a que tu piel prefiere un segundo limpiador más equilibrante.
Como referencia, 2–3 pulsaciones suelen ser suficientes para rostro y cuello. Si usas maquillaje muy cargado, puedes necesitar un poco más o una segunda pasada.
Se puede usar a diario, sobre todo por la noche (cuando hay SPF/maquillaje). Por la mañana, muchas pieles prefieren una limpieza más ligera, pero puedes adaptarlo según tu rutina.
Sí. En la doble limpieza, el aceite es el primer paso para disolver SPF/maquillaje; el segundo paso (limpiador al agua) retira el residuo y deja la piel lista para tratamientos.
Noche: aceite limpiador → limpiador al agua → tónico/essence (opcional) → sérum/tratamiento → hidratante → (si procede) contorno de ojos. Mañana: limpieza suave → tratamiento → hidratante → protector solar.
Suele referirse a productos orientados a cuidar la barrera cutánea y el equilibrio de la piel. No implica “cambiar” el microbioma de forma garantizada; es más un enfoque de formulación y marketing orientado a confort y tolerancia.
La moringa se usa con frecuencia en cosmética por su perfil emoliente y por ayudar a arrastrar impurezas en el proceso de limpieza. En un aceite limpiador, su función principal es apoyar una limpieza confortable.
No existe un “sí/no” universal: la comedogenicidad depende de la fórmula completa, la piel y el modo de uso (emulsión/retirada). Si eres propensa a poros obstruidos, introduce el producto poco a poco y prioriza un buen segundo paso.
Una limpieza eficaz y constante puede mejorar el aspecto del poro y reducir la acumulación de suciedad/SEBO, pero no es un tratamiento específico. Para puntos negros suelen ser útiles activos como BHA, siempre con tolerancia y asesoramiento si hay sensibilidad.
Con extensiones, suele recomendarse evitar aceites cerca del adhesivo. Si llevas extensiones, mantén el producto lejos del área de pestañas y usa un limpiador compatible recomendado por tu técnico/a.
Como norma general, un limpiador suele ser de bajo riesgo por aclarado, pero cada caso es distinto. Revisa el INCI del envase y, ante dudas o piel reactiva, consulta con tu médico o dermatólogo.
Se integra al inicio (limpieza). Al ser un producto de aclarado, normalmente no interfiere con activos. Aun así, si estás usando tratamientos potentes, evita fricción excesiva y prioriza una limpieza suave para no sensibilizar.
Si tienes una condición diagnosticada, es mejor ser conservador: prueba de parche, evita masajes largos y consulta con dermatología si estás en brote. La tolerancia puede variar mucho en estas pieles.
Ambos funcionan parecido: disuelven maquillaje/SPF. El aceite es líquido desde el inicio; el bálsamo es sólido/cremoso y se funde con el calor de las manos. La elección suele depender de preferencias de textura y viaje.
Sí, suele funcionar bien. Puedes masajear un poco más en zona T (frente/nariz/mentón) y menos en zonas secas, siempre emulsionando y aclarando bien.
Asegura emulsión y aclarado, usa segundo limpiador, evita masajes excesivos si te irritas y mantén el envase limpio. Si aparecen granitos persistentes, reduce la frecuencia o cambia a una textura más ligera.
Depende de la cantidad y frecuencia de uso. A 2–3 pulsaciones diarias por la noche, muchas personas lo terminan en varios meses. Si lo usas también por la mañana o con maquillaje muy resistente, durará menos.
Guárdalo cerrado, en un lugar fresco y seco, lejos de luz solar directa y fuentes de calor. Si cambia de olor, color o textura de forma anormal, deja de usarlo.
Sí, suele indicarse en el envase (caducidad y/o símbolo de tarro abierto con meses). Respeta esa indicación para evitar irritaciones o pérdida de eficacia.
Esa información depende de la política de la marca y del mercado. Para estar seguro, consulta el envase o la web oficial del fabricante/distribuidor y verifica sellos o declaraciones actualizadas.
Si buscas un primer paso para doble limpieza en formato generoso (200 ml) y quieres una experiencia de limpieza cómoda, puede ser una opción a considerar. La elección final depende de tu tipo de piel, tolerancias (perfume/aceites esenciales) y preferencias de textura.